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  • El proyecto de nueva siembra en el parque josefino se realizó entre el año 2011 y hasta el 2019.

Las personas privadas de libertad del Centro de Atención Institucional (CAI) Jorge Arturo Montero (La Reforma), en San Rafael de Alajuela, contribuyeron con el cuidado y siembra de 2.309 árboles de varias especies, como: urucas, roble sabana, corteza amarillo, casco de venado e higuerón, entre otros, para embellecer el Parque Metropolitano La Sabana.

La rearborización, conlleva 10 años y precisamente ayer, 15 de junio, se conmemoró el cierre del convenio público-privado que permitió el cambio de flora.

En su defecto, los cipreses y eucaliptos removidos fueron transformados en bancas, basureros, rótulos, estaciones de reciclaje y mesas para picnic destinados a embellecer el gran pulmón josefino y otros parques administrados por el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (ICODER).

“Nos llena de mucho orgullo haber participado en este importante proyecto. No solo por todo lo que significa para la revalorización ecológica de La Sabana, sino también porque es una evidencia de que estas alianzas pueden abrir oportunidades de inserción social para las personas privadas de libertad y generar espacios en los que se demuestra la capacidad productiva de esta población”, enfatizó la Ministra de Justicia y Paz, Fiorella Salazar Rojas.

Para Jorge Barrantes Jiménez, jefe del Departamento Industrial y Agropecuario, el cual lideró las tareas por parte del MJP, la iniciativa tuvo buenos réditos para la población penal que participó en ella.

“Se trató de un proyecto de ganar-ganar que nos permitió generar fuentes de ocupación para la población privada de libertad y otros beneficios, tales como la acreditación del descuento de la pena. Además, se capacitaron en manejo de árboles, ebanistería y otros oficios. Esto implica la formación de hábitos de trabajo, fundamental para una inserción exitosa en sus comunidades una vez que salgan del centro penitenciario”, concluyó Barrantes.

Los presos de La Reforma, laboraron en el vivero del penal, donde cuidaban de los árboles que provenían de diferentes zonas del país. Los ejemplares se mantenían ahí hasta que alcanzaban unos dos metros de altura, la apropiada para ser trasplantados al parque.

Mientras que, privados del Centro de Atención Semi Institucional (CASI) San Luis, en Santo Domingo de Heredia, se abocaron a la fabricación de mobiliario de madera para La Sabana, para finalmente producir 475 mesas de picnic, 40 estaciones de reciclaje, 114 rótulos y más de 40 basureros, entre otros.

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