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Por: Shirley Vásquez

En la Trinidad de Alajuela un grupo de al menos 15 vecinos guiados por don Eduardo Murillo, se animaron a la elaboración de una huerta comunitaria, y hoy,  después de casi dos meses, ven sus frutos.

Murillo, vivo en Lotes Vargas, él cuenta que siempre se ha dedicado al campo, y que ya tenía varios días de pasar por la zona y ver  unos lotes vacíos, con la inquietud de poder saber de a quiénes les pertenecían,  pedir permiso y ponerlos a producir.

Pues fue así, como logró el permiso para usar tres lotes, ubicados a unos 100 metros al oeste de la iglesia católica de este lugar, ahí comenzó a darle vida a una hermosa huerta, con ello, poco a poco los vecinos se fueron acercando e involucrándose con este proyecto.

Cabe mencionar que las tierras pertenecen a tres personas diferentes de esta urbanización, uno de ellos es el  médico de la clínica justo al frente.  Ellos con mucho gusto accedieron a prestarlos para que se cultivara ahí la nutritiva huerta comunitaria.

Junto a don Eduardo, se unió don Carlos Vargas, él tampoco vive en la Trinidad, pero se acercó para brindar ayuda, ya que es diseñador de jardines, se encarga de la limpieza de las propiedades, como  piedras, plásticos  y otros materiales, que no lucen dentro de la siembra.

Aquí trabajan varios aledaños, que disfrutan mucho lo que hacen, se programan para coordinar bien el cuido del lugar. No todos van el mismo día, ni tampoco trabajan muy pegados, todos usas  mascarillas y caretas, tiene agua potable que facilitó otro vecino para el riego de las plantas y también para que puedan estar lavándose las manos.

Don Eduardo es el jefe, él es quién dirige las operaciones y distribuye las labores.

¡Una huerta bien surtida!

Además de la siembra de hortalizas, vegetales  y verduras, también hay plantas medicinales. Todas totalmente orgánica.

¿Cuál es el objetivo de la huerta?

«Bueno, primero que todo, esto nació gracias  a don Eduardo que tuvo la idea, pero también en estos momentos nos ha ayudado mucho, porque sirve de distracción, aprendemos mutuamente  sobre el proceso y cuido de una huerta, la pasamos muy bien y hemos hecho un buen grupo de trabajo». Detalló doña Susana Romero, una de las vecinas.

¿La cosecha se va  a vender?

«No, bueno no se ha pensado en lucrar con esto, pero de pronto pasa alguien y nos compra una lechuga, culantro y así, pero lo que hacemos es que con ese dinero vamos comprando más semillas y cosas que vamos utilizando.

La verdad esta huerta es para  quien la necesite, sea un vecino o alguna persona que necesite algo, que venga y con gusto nosotros se los damos». Contó Mercedes Contreras, una vecina que está fascinada con este proyecto comunitario.

Todos estos vecinos coinciden en que siempre quisieron tener una huerta, y que la pandemia ha sacado lo mejor de cada uno de ellos.

«Nos cuidamos para venir a trabajar, porque esto también es terapia en tiempos de pandemia»,  resaltó doña Mercedes Contreras, Psicóloga pensionada.

 

 

 

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